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Mejor copa menstrual calidad precio: ¿cuál comprar en 2019?

mejor copa menstrual
autora femenina club Soy Yossy y me gusta encontrar ofertas de moda, pero también probar productos cosméticos, de belleza y dietética. Todo lo que me haga sentir mejor conmigo misma. Decidí abrir este blog de moda low cost para dar mi opinión honesta de lo que pruebo.
Opinión actualizada noviembre, 2019

Aunque como autor veas un hombre, esta comparativa ha sido exclusivamente por y para mujeres. En este caso salimos de dudas para saber cuál es la mejor copa menstrual.

Antes de ver la que consideramos la ganadora, vamos a ver las 3 copas menstruales más votadas por nuestras lectores. Siempre es una buena referencia para saber qué están comprando las compañeras.

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Mejores copas menstruales

La más recomendada

En general, nos gustaron mucho las copas de MeLuna, debido a que son muy personalizables. Al contrario que la mayoría de las copas que vienen en dos tamaños, las de MeLuna vienen en un montón de tamaños y estilos.

MeLuna - Copa menstrual Violeta, Classic, Bola, Talla- XL
  • Con tirador para facilitar su extracción

Puedes hacer tu copa perfecta, eligiendo entre dos niveles distintos de firmeza, tres tiradores (tubo, anillo y bola), ocho tamaños (la empresa incluso tiene una calculadora de tamaño si no estás segura de cuál usar) y dos colores. Probamos un puñado de combinaciones de firmeza, tiradores, y tamaños, y todas ellas fueron fáciles de insertar y de extraer debido a que pudimos doblarlas de muchas maneras gracias a tener el equilibrio ideal de firmeza y grosor.

También fueron fáciles de limpiar. En nuestras pruebas, MeLuna no tuvo ninguna fuga, aunque todas las copas pueden tenerlas dependiendo de la forma de tu vagina y de cómo son insertadas.

La MeLuna Classic es la mejor copa menstrual para usar por primera vez porque se encuentra en el término medio del rango de tamaños que probamos. Hay copas más anchas y estrechas, más largas y cortas, pero si estás tratando de averiguar qué es lo que mejor te funciona, la MeLuna suele ser un término medio.

Así que podría funcionarte, o podría ser demasiado grande o pequeña, pero como estás empezando por la mitad puedes optar por el mejor camino en cualquier dirección dependiendo de cómo se ajusta tu MeLuna.

Puedes hacerte con la MeLuna Classic en varios tamaños, desde pequeño a extra grande. La copa pequeña contiene entre 15 y 23 mililitros, y la extra grande contiene entre 30 y 42 mililitros. Pero recuerda que es mejor elegir un tamaño que sea cómodo pero que puedas cambiar con frecuencia, que uno que tenga un volumen mayor pero que sea incómodo de llevar.

Hay un montón de variedades de la copa MeLuna. Algunas de ellas son copas de demostración que tienen agujeros en el centro de la campana. Las copas normales no tienen estos agujeros grandes, sino agujeros pequeños cerca del borde.

La MeLuna Classic también es un término medio en lo que respecta a la firmeza. Y como MeLuna ofrece una opción más firme (la MeLuna Sport), si ves que la Classic se ajusta bien pero no siempre salta contra tu canal vaginal, puedes cambiar a ese modelo sin tener que arriesgarte a que la forma de la nueva copa no te venga bien.

Para vaginas muy cortas

Si sabes que tienes un cérvix muy bajo (lo que significa que cuando tienes el periodo puedes tocarlo insertando tu dedo hasta sobrepasar el primer nudillo), la MeLuna Shorty podría irte bien. MeLuna ofrece la copa más corta que pudimos encontrar, estando toda la gama Shorty destinada a quienes tienen un cérvix muy bajo. La Shorty es más corta que la mayoría de tampones, así que si incluso alguna vez has tenido problemas insertando tampones, y sentiste que eran demasiado largos o grandes, esta copa podría funcionarte.

Si sabes que tienes una vagina larga de acuerdo a la prueba que mencionamos antes, entonces elige la DivaCup; es la copa más larga disponible. En este caso, la advertencia es que si también tienes una vagina estrecha, la DivaCup podría ser incómoda de llevar porque es relativamente ancha. Si tienes una vagina larga pero estrecha, opta por la MeLuna.

The DivaCup Copa Menstrual Silicona - 1 Unidad
  • La capacidad de la copa DivaCup es de unos 30 ml, es decir, entre una tercera y cuarta parte del flujo total habitual durante...

En los Estados Unidos, la DivaCup es probablemente la copa más usada. De hecho, algunas personas con las que hablamos que usan estas copas ni siquiera eran conscientes de que había otras opciones. Pero queremos señalar que la DivaCup es, de hecho, una de las copas más grandes y largas que puedes comprar (la MeLuna Classic Medium tiene una longitud de 48 milímetros, y la DivaCup de 57 milímetros). Así que si probaste una DivaCup y la encontraste incómoda, pero sigue gustándote la idea de usar una copa menstrual, te animamos a que pruebes otra vez con una copa más pequeña.

Por qué confiar en este artículo

Para esta guía, hablamos con una doctora, una obstetra y ginecóloga; con Jackie Bolen, una mujer que lleva una web de análisis de copas; y con 15 personas distintas que usan copas menstruales. También vimos un montón de análisis en YouTube de las copas que probamos, y leímos muchos artículos científicos sobre cómo la gente usa las copas, cómo se comparan con los tampones, cómo se pueden limpiar de manera correcta en todo tipo de configuraciones, y mucho más.

Hay una comunidad muy visible de usuarias de copas menstruales y, como parte de nuestra investigación, leímos varios blogs muy completos y sitios web que analizaban y discutían los puntos a favor y en contra de cada modelo de copa menstrual que pudimos encontrar.

También leímos cientos de opiniones de copas menstruales en Amazon sobre más de 20 modelos distintos de copas, incluyendo algunos que no acabamos probando. Y como utilizar un modelo médico de vagina estándar no simularía de verdad el estiramiento y el ajuste de una de verdad, invertimos casi 12 horas en construir el modelo más funcionalmente realista posible.

El blog web TheSweethome (inglés) tiene varias usuarias de copa entre su personal, y estábamos ansiosos por resolver algunos de los misterios alrededor de las copas menstruales. Si nunca antes habías probado una copa y tienes un montón de preguntas sobre cómo funcionan y qué puedes hacer o no hacer con ellas (por ejemplo, ¿funcionan con un DIU?), debajo incluimos una extensa guía de preguntas frecuentes.

¿Deberías hacerte con una de estas copas menstruales?

Si eres una persona que tiene el periodo, es probable que puedas usar una copa menstrual. Al contrario que otros productos que absorben tu flujo, insertas una copa menstrual en tu vagina para contener toda la sangre, y la vacías unas pocas veces al día. Como la mayoría de las cosas relacionadas con el periodo, todo se reducirá a una cuestión de tu comodidad personal. A las mayores defensoras de las copas les encantan que sean ecológicas y económicas. Pero las copas tienen una curva de aprendizaje, y no todo el mundo quiere pasar por eso.

El argumento más convincente a favor de pasar a usar una copa menstrual es el hecho de ser reutilizable. Es un extra para tu bolsillo, y para el medio ambiente.

La persona media que tiene la menstruación se gasta entre 40 € y 70 € al año en compresas o tampones, los cuales suelen acabar en vertederos. (Antes de que sientas cualquier culpa menstrual innecesaria, debes saber que los productos relacionados con la menstruación son sólo una mínima parte de la basura que generas).

Las copas menstruales pueden usarse una y otra vez durante años, eliminando esa basura y haciendo que ahorres dinero en última instancia.

Otra ventaja de la copa menstrual sobre las compresas y los tampones es que sólo tienes que llevar una contigo, no un puñado. Esto hace que las copas sean populares entre las mochileras y otras viajeras a las que les preocupa llevar demasiado peso.

En vez de tener que disponer de un puñado de compresas y tampones, sólo necesitas una copa. Además, las copas menstruales pueden contener hasta 30 gramos de fluido a la vez, lo que significa que pueden con más que los tampones con mayor capacidad de absorción.

Un montón de defensoras de las copas menstruales también sostienen que eliminan el riesgo de síndrome de shock tóxico (SST). Eso no es cierto, y ha habido al menos un caso confirmado de SST en una mujer que usaba una copa menstrual.

Pero es casi imposible estudiar el verdadero riesgo de las copas menstruales porque todavía son usadas por pocas personas, y el SST es muy raro.

“No hay motivo para pensar que el riesgo sea menor o mayor que con los tampones y, a menos que tengamos un montón de informes de casos, nunca lo sabremos”, dijo la doctora. Míralo de esta manera: menos del uno por ciento de las personas utilizan una copa menstrual. Y las probabilidades de contraer SST son menores que una entre 100.000.

Esto significa que intentar estudiar el SST en el uso de las copas menstruales resulta increíblemente difícil porque estás estudiando algo que sólo podría manifestarse en una parte muy pequeña de la población. Así que si vas a cambiar por las copas sólo por el temor al SST, no lo hagas.

Dicho esto, igual que con un tampón, es importante no dejar una copa menstrual puesta durante mucho tiempo. No deberías dejarte puesta ninguna copa durante más de 12 horas.

Lo que echa para atrás a la mayoría en lo que respecta a las copas menstruales es la curva de aprendizaje. “Las primeras veces que te la cambies, podrías preferir hacerlo en un sitio donde no debas preocuparte de dejarlo todo como si hubiera estado un asesino en serie”, dijo la doctora. “Soy buena en meter y sacar cosas de las vaginas, ¡y la primera vez fue lo dejé todo perdido!”.

Lleva un tiempo acostumbrarse a insertar y extraer las copas, e incluso para las profesionales, usar una copa implica manejar tus fluidos más que con las compresas o los tampones.

La copa atrapa y contiene el fluido menstrual, de manera que usarla implica quitarte la copa, vaciar el fluido y lavarla. Algunas mujeres con las que hablé dicen que llegaron a apreciar y disfrutar de esta parte como una manera de entender mejor sus propios cuerpos, pero puede que eso no sea algo que te interese. Así que si la idea de interaccionar de cerca con tus fluidos menstruales te da grima, la copa menstrual no es para ti.

Si te sientes cómoda con la sangre y a la hora de insertar cosas en tu vagina con la mano, estás dispuesta a esforzarte para acostumbrarte a usar algo, y te gustaría ahorrar dinero y reducir tu impacto en el entorno, una copa menstrual es una buena elección.

Cómo elegimos las mejores copas menstruales

Uno de los desafíos a la hora de encontrar la mejor copa menstrual para ti es que no todas las vaginas tienen la misma forma. Puede que la sepas la forma que tiene tu vagina, pero es probable que no sea así. Lo que significa que podrías desconocer la forma de copa que mejor se ajusta a la forma específica de tu vagina.

Más adelante, intentaremos guiarte lo mejor que podamos sobre cómo averiguar esto, pero el ajuste de la copa suele ser una cuestión de prueba y error antes de encontrar la copa menstrual que las blogueras llaman “la copa de Ricitos de Oro”.

Y sabemos que esto no es trivial, porque la mayoría de las copas oscilan entre 20 € y 40 €, y no se pueden devolver. El principal motivo de que ganara nuestra elección, la MeLuna, es que viene en una variedad de tamaños y con un par de niveles de firmeza distintos.

Hay copas en distintos tamaños y formas, de igual modo que hay vaginas distintas. De nuevo, la mayoría de las mujeres no saben la forma de su vagina, de modo que no sabrán qué copa menstrual se asentará mejor en su interior (no deberías sentir demasiado una copa, y desde luego no debería doler). Y puede ser complicado adivinar qué forma tiene tu vagina, incluso para los médicos.

“Podemos encontrarnos con una mujer de metro y medio de alto y 40 kilos de peso que tiene una vagina corta, y a otra del mismo tamaño que tiene la vagina más larga que hayas visto y que dio a luz a un bebé de más de 3 kilos y medio sin dificultad”, dijo la doctora.

Intentaremos guiarte lo mejor que podamos a la hora de elegir el tamaño correcto, y para la guía elegimos varias dimensiones de vagina.

En general, las copas menstruales vienen en dos tamaños principales: grande y pequeña (se suelen usar los códigos A y B). Cada empresa llama a estos tamaños de diferentes maneras pero, en general, la más grande es para mujeres que han dado a luz y la más pequeña para las que no. El tamaño más grande también puede contener más sangre, pero la mayoría de quienes no hayan tenido un parto vaginal la encontraran incómodamente grande.

A menos que ya sepas que tienes una vagina inusualmente grande o pequeña, deberías tener en cuenta el criterio expuesto y elegir la que te corresponda. (Algunas guías ponen el límite entre grande y pequeña a la edad de 30 años, pero esto no tiene sentido, así que cíñete a haber dado a luz o no para elegir entre A y B). Nuestra elección, la MeLuna, tiene una calculadora de tamaño que considera el tamaño de tu cuerpo, si haces o no deporte, y si has tenido un parto vaginal, entre otras cosas.

Una cosa que debes tener en cuenta a la hora de elegir el tamaño de tu copa: es más importante encontrar una copa que se te ajuste correctamente que intentar encontrar una que puedas llevar puesta la mayor cantidad de tiempo posible, o que contenga la mayor cantidad de sangre. Algunas personas se pondrán a buscar una copa menstrual fijándose en que no tengan que cambiársela, incluso en los días de mayor flujo.

Pero esa copa podría acabar siendo verdaderamente incómoda de llevar. Por desgracia, la intensidad de tu flujo y el tamaño de tu vagina no están correlacionados, de modo que podrías tener una vagina pequeña y mucho flujo.

En vez de fijarte en el volumen que una copa puede contener, deberías tratar de elegir basándote en la copa que se adapte a ti de manera más cómoda.

La primera variable que querrás averiguar sobre tu vagina es su longitud. Para saber si tienes un cérvix alto, medio o bajo, simplemente inserta un dedo en tu vagina. Si tu cérvix es difícil de alcanzar y no puedes sentirlo al final de tu dedo, tienes un cérvix alto.

Si puedes tocar el cérvix insertando parte de tu dedo, tienes una vagina con una longitud media. Y si sólo te hace falta introducir una pequeña parte de tu dedo para alcanzar el cérvix, tienes uno bajo. Es mejor hacer esta prueba cuando estés menstruando, porque tu cérvix cambia de posición durante ese periodo del mes.

Si sospechas que podrías tener una vagina inusualmente grande o pequeña, puedes preguntar a tu obstetra-ginecólogo/a en tu próxima visita. Cuando te hagan una citología vaginal, el espéculo que usan puede tener distintos tamaños.

En la mayoría de los casos se utiliza un espéculo de tamaño medio, pero en algunos casos se podría necesitar el grande o el pequeño. Pregunta a tu ginecólogo/a qué tamaño usa contigo. Si es el más grande, probablemente prefieras las copas más grandes. Si es el más pequeño, probablemente querrás los tamaños más pequeños, o incluso las versiones para adolescentes.

Otra manera de obtener información sobre la forma de tu vagina es pensar otras cosas que te hayas introducido de manera cómoda. Si tienes relaciones sexuales vaginales, o si usas juguetes sexuales penetrantes, probablemente ya sabrás qué ángulos te resultan más cómodos.

Si no te gusta la penetración recta, probablemente no querrás una copa larga y estrecha. Si no te gusta la penetración con cierto ángulo, de manera que tu pared vaginal resulte golpeada, es probable que no quieras una copa más ancha y corta.

Las descritas son sólo guías generales, y recuerda que las vaginas son inherentemente elásticas (después de todo, están diseñadas para que quepa un bebé). Por desgracia, en el caso de las copas menstruales se necesita algo de prueba y error. Sí, esto significa que podrías tener que gastar otros 30 €, pero recuerda, si encuentras una que te guste, estarás ahorrando dinero en el largo plazo.

Aparte del tamaño, existe otra importante distinción entre diferentes copas: la firmeza. Algunas copas están hechas de una silicona más robusta que otras. Esto importa porque para insertar una copa tienes que doblarla, y una vez que está dentro tienes que abrirla.

Para algunas personas con paredes vaginales realmente fuertes o tensas, las copas más finas y fáciles de doblar no son lo bastante fuertes para abrirse de nuevo. Para otras personas, las copas más gruesas y robustas son incómodas de insertar y llevar puestas.

Esto también es un tema de comodidad personal y de predilección que requiere de algo de prueba y error. Recomendamos empezar con una copa de firmeza media y sacar conclusiones a partir de ahí, pero si eres una atleta o alguien que practica mucho ejercicios de Kegel, podrías querer una copa más firme.

La gente con paredes vaginales muy musculosas (lo que está correlacionado con la musculatura general del cuerpo) suele encontrarse con que las copas medias no son lo bastante fuertes para empujar contra sus paredes musculares y abrirse.

Como los tampones, las copas menstruales deberían ser fáciles de insertar y extraer, y también deberían mantener la sangre en su interior en lugar de en tu ropa. Deberían limpiarse y almacenarse con facilidad, y durar años sin adquirir ningún olor ni descomponerse.

Una nota rápida: en esta guía usamos el término “sangre” de manera coloquial para referirnos a la sustancia que recoge la copa pero, en realidad, ésta recoge fluido menstrual, que está compuesto de sangre, secreciones vaginales, mucosa cervical y tejido del endometrio.

Otras decisiones menos importantes que acabarás tomando sobre tu copa menstrual incluyen cosas como el color, la textura o la forma del tirador.

En su mayoría, estas cosas no importan demasiado. Una copa de color más claro se manchará más fácilmente con la sangre, y las copas con un montón de rugosidades, protuberancias, agujeros o textos en relieve pueden ser un poco más difíciles de limpiar (aunque no nos pareció que esto fuera un factor determinante en ninguna de las copas que probamos).

La mayoría de las copas menstruales están diseñadas para tener un tirador largo y delgado en forma de tubo. Pero algunos modelos, incluyendo a nuestra elección MeLuna, vienen con otras opciones. Además del tirador habitual, hay un diseño en forma de bola y de anillo.

El argumento a favor de los tiradores en forma de bola y anillo es que pueden hacer que las copas sean más fáciles de extraer: te proporcionan algo más grande que agarrar, o incluso puedes deslizar un dedo dentro del anillo para tirar de la copa hacia afuera.

Sin embargo, en nuestras pruebas determinamos que la forma del tirador no hacía más fácil o difícil extraer las copas. De hecho, intentar extraer una copa usando tu dedo como gancho en el anillo y tirando es probable que acabe en derrame. Lo mismo se puede decir de tirar de la bola. Cuando intentamos extraer las copas de ese modo, acabamos derramando un montón de sangre por todas partes.

La mayoría de la gente extrae sus copas insertando dos dedos, apretando suavemente la copa, y deslizándola hacia afuera (se tratará más sobre cómo insertar y extraer las copas más adelante). Una bola o un anillo no impedirán hacerlo de esa manera, así que no son factores determinantes; sencillamente, tampoco van a ayudar demasiado.

Los diseños con bola y anillo también son ligeramente más grandes, y algunas personas encuentran que pueden irritar el canal vaginal en mayor medida que un tirador en forma de tubo.

La otra cosa a tener en cuenta sobre los diseños en forma de bola, anillo o tubo de los tiradores, es si vas a acabar modificando la copa. La mayoría de copas vienen con tiradores relativamente largos que muchas personas recortarán.

El tirador nunca debería irritar tu canal vaginal y, definitivamente, no debería sobresalir de tu vagina. Si terminas recortando el diseño en forma de bola o anillo, básicamente estarás anulando el propósito de ese formato.

Lo que queremos decir es que el tirador que elijas no es tan importante, y no encontramos que los diseños en forma de bola o anillo hicieran que las copas fueran más fáciles de extraer.

En su momento, podía elegirse el material con el que querías que estuviera hecha tu copa, pero esto ya no es así. Casi todas las copas menstruales están hechas de silicona de grado médico, pero hay una copa hecha de goma, la Keeper.

Es la única copa fabricada en goma que pude encontrar (la analista de copas menstruales Bolen me confirmó que ella tampoco sabía de otras) y, debido a que está desapareciendo de las tiendas, no les hemos dado a las copas de goma su propia sección. Una nota para los lectores: tanto Mooncup como Keeper pronto dejarán de venderse.

Según un portavoz de GladRags, la empresa que distribuye las copas, el fabricante de ambas copas ha decidido dejar de venderlas en las tiendas. Así que si tu copa es una de ésas, sal a comprarla ahora porque no estarán disponibles por mucho más tiempo. O mejor, te sugeriremos un reemplazo más abajo.

También hay una copa menstrual desechable en el mercado llamada Softcup y fabricada por Instead. No las probamos, porque son bastante distintas de las copas reutilizables en muchos aspectos. Las copas desechables no tienen la principal ventaja de la copa menstrual, que es que son reutilizables.

Además, las copas Softcup tienden a tener un mayor diámetro, de modo que algunas personas pueden encontrarlas más difíciles de utilizar que las copas reutilizables más pequeñas.

Puede que estés tentada de probar una Softcup antes de probar una copa menstrual para ver qué tal te va, pero la inserción y la extracción se hacen de forma bastante diferente que con las copas reutilizables. No nos parece que ofrezca una buena alternativa a las copas reutilizables.

La ventaja que tiene la Softcup es que puedes tener sexo con penetración llevando una puesta, lo que definitivamente no puedes hacer con una copa menstrual reutilizable (oímos una historia de terror sobre alguien que lo intentó). Así que si buscas un producto que haga que tu sexo menstrual sea menos complicado, la Softcup podría ser una buena solución.

(A modo de inciso, puedes encontrar personas en internet que dicen que lavan y reutilizan sus Softcup varias veces en vez de tirarlas. El fabricante no recomienda esto, y nosotros tampoco. El plástico usado en la Softcup es fino y no está hecho para soportar varios usos y lavados.

Softcup fabrica una copa que puedes utilizar a lo largo de tu periodo y tirarla al final de tu ciclo, pero es un poco más robusta, lo que puede ser un buen término medio. Pero aún así estarás perdiéndote la mayor ventaja de una copa menstrual: el hecho de que puedes usarla durante años).

Al final, sometimos a todas nuestras copas al mismo conjunto de pruebas, y luego separamos nuestras elecciones según la forma aproximada de la vagina.

Una nota sobre el precio: puedes ir a Amazon y encontrar copas menstruales que son realmente baratas, pero la analista de copas Bolen dice que hay que mantenerse alejadas de ellas. Hay un puñado de empresas que promocionan copas menstruales por 3,99 € o incluso por 1 €, pero a veces no están hechas de silicona de grado médico, y en la mayoría de los casos no está claro de qué están hechas realmente.

Encontré varias opiniones sobre copas menstruales de personas que decían que cuando hirvieron estas copas más baratas para esterilizarlas entre usos (iremos a eso después), el material se deterioró rápidamente. Si vas a usar una copa menstrual, merece la pena el dinero que supone hacerte con una que resista. Recuerda, cuando pienses en ella como un reemplazo de todas las compresas y tampones que compras, se pagará por sí sola en dos años.

Cómo hicimos las pruebas

En total, probamos 18 copas distintas de nueve fabricantes diferentes. No siempre probamos los tamaños A y B para cada modelo pero, en general, el diseño y los problemas de una copa estarán presentes en ambos tamaños.

Primero probamos cómo de fácil era doblar cada copa para insertarla. Hay varios métodos de doblado que puedes utilizar para insertar tu copa, y te animamos a probarlos todos hasta que encuentres el que te funcione mejor a ti y a tu copa.

La clave es lograr que la copa alcance un tamaño lo suficientemente pequeño como para que sea cómoda de insertar, pero que no haya que doblarla de manera muy complicada como para que no se pueda abrir una vez que está dentro. Probamos a doblar cada copa de cinco maneras diferentes.

Algunas copas fueron fáciles de doblar usando todas esas maneras, pero otras fueron un poco más complicadas. Las copas FemmyCycle, que tienen una forma más redondeada y bulbosa, fueron las más difíciles de doblar. Lo mismo puede decirse de la copa plegable Intimina: como la copa es tan blanda y, bueno, plegable, no podía mantener su forma doblada sin abrirse en nuestras manos.

Entonces, probamos la facilidad para limpiar cada copa (trataremos cómo limpiarlas más abajo). La mayoría de copas tienen pequeños agujeros para el aire, pero estos agujeros pueden ser difíciles de limpiar. Y muchas copas vienen con pequeñas etiquetas o logotipos en relieve que acumulan sangre en sus recovecos y rendijas.

Para esta prueba, usamos sangre de cerdo mezclada con claras de huevo para obtener una consistencia y una capacidad de manchado lo más cercanas posible al fluido menstrual real. (Sólo como comentario, explicarle a un carnicero que vas a usar la sangre que tiene que encargar especialmente para probar copas menstruales es una manera muy divertida de pasar 15 minutos).

La MeLuna obtuvo puntos en esta prueba por venir con un pequeño cepillo de limpieza, pero todas las copas que probamos fueron fáciles de limpiar. Las que venían con cosas escritas requirieron un poco más de frotado y de atención al detalle para asegurar que no se quedaba nada en esas rendijas, pero no lo consideramos un factor decisivo.

Y la Keeper, debido a su color marrón oscuro, fue más difícil de inspeccionar visualmente para asegurarnos de que estaba realmente limpia. Pero una luz brillante (incluso la luz de la linterna de tu teléfono móvil) ayuda, y no nos pareció que ninguna de ellas fuera lo bastante difícil de limpiar como para descartarla.

Entonces probamos cómo de fácil era insertar y extraer cada copa. Para ello, tuvimos que pensar una manera de simular una vagina. Hay un montón de modelos médicos que puedes comprar para enseñar la anatomía de la vagina, pero todos ellos están hechos de plástico rígido.

Un modelo médico puede hacer un buen trabajo a la hora de mostrar cómo funciona una copa, pero como es de un único tamaño fijo, muchas copas ni siquiera se abrirán dentro de un modelo médico porque éste no se puede estirar para que se ajusten. Las copas menstruales funcionan porque el canal vaginal se estira alrededor de ellas: es ese abrazo el que hace que una copa funcione y evita que tenga pérdidas.

La vagina es algo bastante increíble: es suave y elástica, pero también firme, y vuelve a su forma original después de que la estiras. Resulta que simular eso es bastante difícil, y ahora tomaré un pequeño desvío para contarte lo difícil que es.

Usamos varios materiales para intentar construir una vagina modelo.

Mi primera parada fue en una tienda de bricolaje, donde compré varios tubos de silicona. Pero eran demasiado estrechos o demasiado rígidos para hacer de vagina.

Entonces miré juguetes sexuales, porque hay abundantes instrumentos de masturbación en el mercado que pretenden simular vaginas de verdad. El desafío en este caso era que que la mayoría estaban encerrados en un plástico rígido y opaco para que el usuario pueda sujetarlos, lo que significa que no podría determinar realmente si la copa se abrió dentro, porque no podría ver lo que ocurre.

Entonces me metí en el salvaje mundo de los masturbadores caseros, y deja que te diga que hay un montón de vídeos de YouTube sobre esto (en general, apropiados para ver en el trabajo). Pero muchos de ellos tenían el mismo problema que las versiones comerciales: era imposible ver qué pasaba dentro de los varios tubos. Sin embargo, intenté recrear algunos: en vez de una lata de patatas fritas y esponjas, utilicé una botella de agua transparente y papel de burbujas.

He de decir que, por la manera en que la mayoría de estos vídeos y guías online describen este montaje, no parece nada apto para la masturbación. A no ser que pegues las esponjas (o, en mi caso, el papel de burbujas) al lateral de la lata (o de la botella de agua), no puedes meter y sacar cosas de manera segura sin que todo se deshaga. Y, en mi caso, pegar plástico a plástico es bastante más difícil de lo que podrías imaginar. Incluso con resinas epoxy especiales para plástico, el papel de burbujas se despegaba continuamente de la botella de plástico tras unas pocas inserciones y extracciones. Así que ese método se descartó.

Entonces probé con un masturbador casero que consistía en una bolsa de agua, o varias bolsas de agua atadas juntas. Esto simulaba la flexibilidad de la vagina bastante bien, pero el agua se movía lo suficiente dentro de las bolsas como para que no pudiera meter y sacar las copas sin incidentes. Mi vagina casera explotó varias veces, llenando mi cocina de agua.

La fallida vagina de bolsas de agua

Después de que la tercera o la cuarta bomba de agua explotase, decidí cambiar de táctica. (Como comentario, diré que no estoy totalmente convencida de que nadie pueda masturbarse con éxito usando ninguno de estos juguetes caseros que intenté recrear).

Puede que estuviera demasiado centrada en la flexibilidad, y simplemente debería haber encontrado algo que pudiera simular la forma y forrarlo con algo suave como el papel de burbujas.

Hay algunos videos online como este que utilizan un vaso similar a una copa de champán para simular la vagina, así que fui a una tienda de gangas local para comprar un montón de vasos con esa forma. Resulta que encontrar uno que tenga la anchura y la forma correctas es muy difícil. Ninguno de los vasos que compré funcionó.

Finalmente, estaba tan desesperada que empecé a deambular por un hipermercado con un par de copas menstruales en mi bolsillo, intentando encajarlas sutilmente en distintas cosas. Por suerte, nadie llamó a seguridad, algo por lo que no les habría culpado. Entonces me encontré con mi solución definitiva. Al final, fue la sección de objetos de viaje la que vino a mi rescate.

Allí, encontré unos tubos de silicona reutilizables, a los cuales les corté el fondo, y que se convirtieron en mis vaginas improvisadas. Eran lo suficientemente flexibles como para simular una vagina, volvían a su forma original, eran suaves, resultaba fácil trabajar con ellos, y podía meter todas las copas que tenía que probar.

Con todo esto quiero decir que la vagina es algo increíble que resulta muy difícil de replicar. Usé un poco de lubricante con base acuosa para meter y sacar las copas de las vaginas de viaje y, una vez que estaban dentro, puse un poco de agua teñida en cada copa para ver lo fácil que era extraerlas sin derramar nada.

Esta prueba confirmó que las copas con las que tuvimos problemas al doblarlas en la prueba anterior (como la FemmyCycle y la Intimina plegable) eran, de hecho, difíciles de introducir y extraer en esta prueba. Algunas de las copas tienen una silicona más suave que otras, y encontramos que las copas con la silicona de textura más parecida al plástico, como las copas Luna y Yuuki, necesitaban más lubricante para meterse y salir del tubo. Derramé la mayor cantidad de líquido al intentar extraer la copa Luna, porque se pegaba a la silicona y tenía que tirar un poco más para sacarla.

Pero la mayoría de las copas fueron fáciles de insertar y extraer, se abrieron sin muchos problemas y, en general, cumplieron bien con su cometido. Lo cual hace nuestro trabajo mucho más difícil. Hay un montón de copas que son buenas, y probablemente te llevará uno o dos intentos encontrar la llamada “copa de Ricitos de Oro” para ti. Teniendo en cuenta todo eso, éstas son las copas que sobresalieron para nosotros.

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